Colección Naturaleza

 

La Naturaleza interpretada en torno a la figuración de una manera muy libre, cargada de movimiento, llegando en algunos casos a ser barroca y preciosista y en otras de marcado trazo negro con un estilo más cartoon. Colores fuertes y armónicos, expresivos y frescos en algunas obras y suaves y ligeros como las acuarelas en otras. Esta colección es ideal para todo tipo de espacios, desde los más juveniles a los más arriesgados sin olvidarnos de los clásicos.

En esta colección podemos encontrar obras de línea definida y colores atractivos, como es el caso de Ada Diez quien ha creado su propia imaginería, viva y sugerente, a la que ha ido sumando un gusto e interés por la belleza floral y su transformación, junto a la que ofrece a elementos decorativos tradicionales como puede ser un jarrón. La obra de Ada Diez encaja en los espacios más atrevidos donde el color y las formas de sus obras se convierten en efecto llamada.

Ana Collado, por su parte, evoca ciertas épocas del pasado mediante un dibujo detallista que se mezcla con detalles en color en flores y animales. Piezas perfectas para decorar en conjunto espacios singulares, sutiles y refinados, que buscan distinguirse evocando al pasado.

Experiencias particulares en las que destacan los personajes anónimos en primer plano, a veces sin rostro, pero siempre con presencia de frutas, plantas y animales como elementos básicos de su representación, es lo que podemos encontrar en las obras de Azucena González, muy encaminadas a la ilustración y al dibujo más contemporáneo.

El mundo de Belén Segarra es claramente femenino y moderno. Y representa la actualidad con todas sus complejidades mediante una estética que a veces se nos antoja casi psicodélica. Lo sobrenatural, donde los peces acompañan a sus personajes y lo delicado de las flores y los rostros de sus chicas se mezclan en su obra gráfica para encajar perfectamente en los espacios más juveniles y en decoraciones verticales arriesgadas. Su virtuosismo está en todas las posibilidades que es capaz de ofrecer.

También la naturaleza puede encontrarse en los paisajes domésticos de Carolina Payá en los que además se entremezclan fragmentos de obras de arte con personajes solitarios en escenas cotidianas que cuentan historias alrededor de una mesa.

Obras abstractas a golpe de vista y figurativas en el detenimiento como sus instrumentos musicales con toques frutales y medidas combinaciones de color, es lo que nos ofrece Francesc Roig, consiguiendo que no dejen indiferente ningún espacio.

Por último, las obras de Lorena G. Mateu, que se desarrollan en torno a la figuración y a la interpretación de la naturaleza, así como a la mención, en ocasiones, de la propia Historia del Arte en alguna de sus piezas. Las flores y los árboles son elementos que se vuelven recurrentes en su trabajo y transmiten belleza y emoción además de múltiples matices. A lo largo de los años su mirada ha ido reposándose con firmeza en la búsqueda del color y su armonía, pretendiendo evocar atmósferas cargadas de movimiento, perfectas para todo tipo de ambientes.

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